Bora Bora (part I)

Cuando me subí en Tahití al pequeño avión bimotor con destino Bora Bora, llevaba conmigo la sensación nerviosa de que algo fuera de lo normal aparecería ante nuestros ojos. Aún en tierra, como en estos pequeños aparatos no hay sitio asignado, raudo le pregunté a un azafato que se contorneaba por allí, que cual era el mejor lado del avión para poder sacar unas buenas fotos de las islas, el muy cabroncete guiñándome un ojo y en un tono, que interprete un tanto lascivo, me respondió, “on the leeeeeefft”. “Gracias majete pero llevo un tapón en el ojete”, PENSÉ PARA MI, CLARO!!!!! y con cierta habilidad típica de los que tenemos el “hormiguillo” en el cuerpo, me coloqué en cabeza, tras los niños, a la hora de embarcar.

A medida que el avión tomaba altura, en el horizonte se empezaban a distinguir los tonos turquesa de los primeros “motus”, mientras mi ritmo cardíaco se aceleraba ostensiblemente, el gatillo de mi cámara comenzaba a disparar indiscriminadamente. Se fueron sucediendo las diapositivas con colores indescriptibles y cuando la pequeña aeronave iniciaba el descenso y ejecutaba las primeras maniobras para la aproximación, surgió ante nuestros ojos un escenario idílico en el que a cualquier ser humano le encantaría actuar.

Ante nosotros, se mostraba la perla de los mares del sur, quizá, la estampa mas bella que mis ojos hayan visto jamas.

Señoras y señores ante ustedes la gran Bora Bora… [aplausos]… ¡¡¡Qué BAR-BA-RI-DAD!!!.

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Cuando progamaba con esmero este viaje alrededor de la tierra, había un sinfín de combinaciones posibles, pero yo aposté muy fuerte, por pasar por este jardín del edén y os puedo asegurar que acerté.

Es tal la belleza paisajística, desde que empiezas a descender en el avión, hasta que llegas al hotel, que todo tu cuerpo entra en un estado de shock celestial del que te cuesta recuperar.

¡Qué despliegue de colores!, los pantones de verdes y azules parecen no tener fin, todos hemos visto muchas  veces postales y películas de estos atolones, con sus lagunas  turquesas y los bungalows de madera pareciendo flotar en un mar cristalino, pues creedme, la realidad supera con creces la ficción, ¡qué alarde de la naturaleza!, ¡qué espectáculo!

Tengo que disfrutar cada segundo de este paraíso. Me sentiré como Adán, pero sin Eva, y estad tranquilos que si me ofrecen manzanas, diré que paso…

Ya os seguiré contando.

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2 respuestas a Bora Bora (part I)

  1. Pilar y Carmen dijo:

    Bueno Antoñito,hasta ahora permanecí en silencio,pero esto es demasiado,ya te vale!!!
    Ese es mi paraíso,sol y playa, y aquí con la que está cayendo,alerta roja nada menos y mocos por doquier….Por cierto,prepárate,yo también tengo un sueño que cumplir…….
    En fin,disfruta al máximo!!!!! Bs
    Carmen dice(palabras textuales):Que seas un buen aventurero y que vuelvas pronto. Besitos.

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