La selva amazónica y la ciudad de Iquitos

Visita al Amazonas, despedida y cierre
Hola compañeros,
Después de la divertida historia pirañesca que os ha contado el amigo Sito, es mi turno para poder narrar mis Experiencias Amazónicas.
Muy contentos, los serviciales guías de mi escondido hotel de madera, me acaban de informar, que la National Geographic ha concedido al Perú el titulo de “mejor destino del mundo 2012 “, sinceramente no me extraña en absoluto, y me alegro mucho por esta buena gente. En el futuro, cuando alguien me pregunte por este hermoso y diverso país, yo no podré mas que argumentarle cosas buenas, ya que tanto sus pobladores como sus imponentes lugares, se han sabido ganar un pequeño hueco, dentro de mi corazón.
De cuantas decisiones he tenido que tomar en mi vida viajera, creo sin dudar, que la que me ha traído hasta el pulmón del planeta, es de las más acertadas.
Desde la ventanilla del avión que te lleva desde Lima a Iquitos, cuando las amables nubes se separan y te permiten otear este inmenso manto verde, no puedes más que exclamar ¡Joder que pasada! , menuda central de O2, verde que te quiero verde… O algo similar.
Aterrizas en Iquitos, y nada más salir de la terminal de este pequeño aeropuerto, se te escapa una pícara sonrisa al comprobar el estado del parque móvil de los taxistas lugareños.
Tienes que decidirte entre  moto taxi o unos destartalados carros de quinta mano de origen japonés, que fueron entre otros muchos, los chanchullos del encarcelado ex- presidente Fujimori.
Esta ciudad, es la más grande del mundo a la que solo se puede llegar en avión, o por vía marítima, al carecer de carreteras que la unan con el resto de civilización, su clima es tropical selvático, la humedad esta entre el ochenta o el cien %, y en la temporada de lluvia que nos encontramos, cuando empieza a “jarrear” , parece que te tienes que ir corriendo a los astilleros de Noé.
Yo elegí, carro destartalado, porque aún siendo el doble de caro (una miseria), no entendía como Carallo podría colocar mi maletón, en el otro artilugio de tres ruedas.
Pedí que me llevaran directamente al hotel a descansar, pues como os comenté en el post anterior, los deshechos de los diabólicos Pisco Sour, aun circulaban por mis venas, y al día siguiente quería estar en plenitud de facultades para adentrarme en la gran selva.
Madrugué, en la agencia que gestiona el hotelito, al contarles que era cocinero y que uno de los objetivos era mirar lo que se come por esta zona, me recomendaron que en cuanto me recogiese mi guía asignado, fuésemos a visitar el mercado de Belen. Así lo hicimos, y de verdad que valió la pena, pues en escasos dos kilómetros, pude conocer mas raíces, cortezas y frutas, que en toda mi vida hostelera. Mi madriña…
A las 10:30 quedamos en punto acordado, para encontrarnos con el resto de turistas y navegar derechos hasta el hotelito selvático, el cielo estaba despejado, y aunque el calor y la humedad era notables, tales eran mis ansias aventureras, que no me di por enterado, y si al llegar a aguas calientes nos encontramos con un mundo vertical, ahora sería el líquido elemento el actor principal de esta película  inolvidable.
Tras hora y pico de navegación por el gran Amazonas y alguno de sus afluentes, varamos la lanchita en un idílico paraje, que varía de aspecto dependiendo de la estación, según me comenta Armando, mi fiel guía.
El hotelito está formado por una gran cabaña madre que hace de comedor, salón social y mirador y  doce cabañitas que son nuestros aposentos tropicales. Internet es lógicamente satelital y disponemos de seis horas de energía eléctrica, que nos proporciona un generador.
Aunque no gozábamos  de muchos días,  este medio Jíbaro que os narra y su ayudante,  lo aprovecharon al máximo, pues las imágenes y los momentos que la retina graba en estas circunstancias, permanecerán seguro al anhelo en la vida anciana.
Pescamos pirañas, bueno una, pero ya no es capote, visitamos a las tribus de los Jíbaros y de los Moas, que son felices con nada o con todo, según se mire, nos enseñaron a cazar con cerbatanas envenenadas, tuvimos en nuestros brazos animales que solo podemos ver por la dos cuando nos echamos la piocha, y por encima de todo, de lo que seguro, seguro jamás me olvidare, es la experiencia mística de adentrarte por un capilar del gran río, con la noche cerrada y poder escuchar el ruido de la selva observando a la vez un infinito cielo plagado de estrellas, sin absolutamente nada de contaminación lumínica. IMPRESIONANTE !!!!
El río y la selva o la selva y el río, constituyen el eje cotidiano de estos moradores, ellos son la despensa, su medio de transporte, los momentos de ocio, la educación, en definitiva su vida .
Para su gastronomía, simplemente tienen que pescar, cazar y recolectar, para comer rico y sano, me llama la atención como en muchas de sus preparaciones, las frutas son las sustitutas de las verduras, tienen al igual que todas las provincias peruanas muchos platos típicos como la ensalada de chonta (palmito), el tocacho, una preparación que utiliza el plátano macho, el suri, unos gusanos grandes procedentes de las cortezas de ciertos árboles, la sarapatera, sopa de tortuga, los chicharrones de cocodrilo blanco, en fin, un largo etcétera que os podía llegar a aburrir.
Bueno amigos, nuestra estancia en el gran Perú se acaba, tenemos que partir a otra nueva meta, pienso que hemos hecho bien las cosas y que dejamos atrás un país súper interesante que merece mucho la pena conocer, y si  siempre destacamos a la hermosa Nueva Zelanda, como lo más impactante del viaje alrededor del planeta, realizado el año pasado, estoy seguro de que jamás nos podremos olvidar  de aquella noche estrellada,  en el que los sonidos de la selva nos hicieron soñar con un camino mágico hacia la eternidad.
Os dejo varios de los vídeos grabados aunque son muy cortitos porque si no es imposible enviarlos:
 
 
Un abrazo compañeros,

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6 respuestas a La selva amazónica y la ciudad de Iquitos

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  3. julius earving dijo:

    Querido tio soy Ceci y he visto tus fotos y me han gustado mucho.Y espero que te lo estes pasando bien.Adios . Cecilia.

  4. Rosa Lousa dijo:

    Entre aeropuertos te leo y sueño con todos esos lugares tan bien descritos. Que suerte, Antonio, tener esta oportunidad. Y aquí se sigue con la obsesión de la crisis. Que crisis? Se preguntaran los protas de tus fotografías… Si fuéramos un poquito mas primarios….

  5. Nano dijo:

    Buenísimo el video del tráfico en Iquitos, ¡como molan los triciclos esos! parece una carrera de autos locos. Hay que mandar allí a Pere Navarro (DGT) para que flipe y de paso les venda unos cascos.
    Las fotos siguen siendo cojonudas (yo creo que te has llevado a Artús o a Quián) pero con lo que casi se me saltan las lágrimas es con la prosa que estás empleando.
    Sigue así, esperamos ansiosos el prometido reportaje fotográfico “Todas las garotas en pelotas”
    Un abrazo

  6. Pitu dijo:

    Ayyyy, Pepiño !!! Gracias por hacernos partícipes de tus impresionantes aventuras !!! Me encantan los vídeos, las fotos, tus crónicas ….. !!
    Un beso !!

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